¿Quién es The Hayati Bakery?

¡Hola Hayatis!

¿Cómo ha ido la semana? Ésta semana os traemos una entrada un poco especial, y es que es hora de que nos conozcamos un poco más, ¿no?

Estamos sensiblonas, ya que ésta próxima semana... ¡The Hayati Bakery cumple un año desde su inauguración! Como pasa el tiempo... ¿verdad? 365 días horneando felicidad. Siendo copartícipes de momentos felices, de emociones, de sí quiero, de cumpleaños, de amor... ¡Y es que no hay nada que nos haga más felices!

Por eso, ésta semana queremos contaros ¿quién es de The Hayati Bakery? Probablemente muchxs de vosotrxs ya lo sepáis, pero para toda la comunidad nueva, ¡hello!

Detrás de The Hayati Bakery se encuentra Nagia, (alias Hayati, para muchxs ;) o, ¡yo misma! Para todas las personas que siempre preguntan un poco más sobre mí, éste es vuestro post.

Tengo 26 años, y me metí en la aventura de emprender hace poco más de dos años. No es por echarme flores, pero siempre fui una buena estudiante. De las típicas empollonas emparanoyada en sacar buenas notas y hacer feliz a mis padres.

Cuando llegó el momento de decidir el futuro de mi carrera profesional, después de bachiller, tuve muchíiiiiiiiiisimas dudas. Desde pequeña, mi "sueño" fue ser médica. Cardióloga, concretamente. Desde pequeñita estuve muy enferma, con diagnósticos graves que gracias a Dios, al final quedaron sólo en el recuerdo. Además, tuve dos experiencias muy íntimas en mi familia en la que los cardiólogos fueron unas personas maravillosas (al igual que todos los sanitarios). Supongo que con todo sto, mi amor y admiración por ésta profesión creció. Sin embargo, cuando empezó mi adolescencia, empezaron a motivarme oros campos. Arquitectura, diseño de interiores, publicidad... todo relacionado con el ámbito creativo. Supongo que relacionado también con mis hobbies. Desde bien pequeña, aquí donde me veis, pintaba cuadros y esculturas en escuelas profesionales. Era mi pasatiempo favorito explotar mi creatividad a través de la paleta de colores en mano, y el pincel. Adoraba los lienzos y me sentía libre al plasmar mi imaginación en ellos. Así, que no es de extrañar que buscara caminos más creativos, ¿no?

Pero nada, no seguí mis instintos y acabé siguiendo las opiniones de personas allegadas, concretamente y sobretodo mi madre, quién pensaba que administración y dirección de empresas era lo más (también porque ella misma lo había estudiado).

Así que con mis notas de la selectividad en mano, apliqué en la universidad que prefería para ese ámbito, y me seleccionaron. Cursé cuatro años de Ciencias Empresariales y Gestión (Management) en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Fueron maravillosos, ya que mentiría si dijera que no aprendí cosas y conocí a gente estupenda. Pero supongo, que en el fondo, siempre supe que no era lo mío.

La idea de la cooperación internacional empezó a rondarme por la mente, y tras volver de mi Erasmus en Alemania (que desde aquí saludo a la increíble familia que me llevé, y aprovecho para decir que es una de las mejores experiencias que podéis hacer en vuestra vida), me apunté en un máster muy enfocado al sector internacional, de la Universidad de Barcelona, que mi amiga Miriam Hatibi me recomendó, y que ella también cursaría. Ése máster fue genial, y más enfocado en lo que realmente pensaba que quería dedicarme. Pero.. es que siempre notaba que me faltaba algo. ¿Por qué?

Lo compaginé con unas practicas en una multinacional enorme, y me llevé de ahí otros amigos de verdad. Pero fue sobretodo en ésta estancia, donde me dí cuenta que yo no estaba hecha para el mundo empresarial. Sí, cobraba bien. Sí, mis compañerxs eran lo más. Si, era todo genial. Pero no, no estaba completa.

A modo desahogo, empecé una página en instagram donde colgar mis aventuras en la cocina.

Nunca había sido cocinillas, porque esto se lo llevo todo mi hermana. Pero a mi, la repostería se me daba bien y era una vía de relajación. Así que ni corta ni perezosa y sin ninguna otra intención que subir cuatro tonterías que pensé que no intersarían a nadie, me puse al lío.

La sorpresa fue cuando, poco a poco, mis amigxs empezaron a hacerme copartícipes de sus fiestas (o a obligarlos yo, que para eso son tus amigxs :) al igual que mi familia. Con ello conseguía más fotos que iba subiendo a la red, y por lo tanto más material que las personas podían ir viendo. (Especial mención a ésta foto y a las 3 horas que tardamos en hacerla, en nuestros inicios de súper cámaras. Gracias hermanas K&J).

A partir de aquí, no sé como fue el crecimiento ya hasta ahora. Fue como un no parar. No recuerdo el momento exacto de decir: Eh Nagia, que esto es real. Un pedido de mi amiga por aquí.. otro por ahí... ¡Y hola Hayati!

Especial atención también, a las bandejas incluso que podía usar para mis tartas, y que simplemente daban igual porque a mis amigxs les importaba que yo fuera feliz. Te quiero A.

Con esto no quiero decir que fuera fácil y que de la nada puedas abrirte tu propio negocio. Para nada. Simplemente, que en mi memoria, no consigo recordar cómo pasó. Cómo hicimos el salto. Cómo empezó a conocerme gente y a crecer esto. Lo que si sé, es que después de mucho esfuerzo, llegó el esperado 1 de abril de 2019, y con ello, el resultado de lo que había trabajado en los dos últimos años. Me quedé sin mi trabajo en la empresa que os comentaba como en 2017. Ahí, vi la gran oportunidad: ¡a por ello Nagia!

Y me centré completamente en Hayati, para hacerlo crecer tanto como pudiera. Y ahora, ya hace un año de que dijimos Hola a nuestro obrador.

Ésta, sin duda, es una de mis fotos favoritas de toda la vida. Really. No sabéis como me sentía en ese momento. Todos los sentimientos que emanaban en mi piel. Lo rápido que me iba el corazón. La de gente que me apoyó y estuvo a mi lado, desde el principio, hasta ese momento, y hasta ahora. A todxs, ¡millones de gracias!

Y es que nadie nunca dijo que emprender fuera fácil. De echo, muchas veces he llorado del estrés, del no saber qué hacer, de tooooodas las preocupaciones que conlleva un negocio. Pero luego, siempre pienso en por qué? ¿Por qué estabas aquí? ¿Qué querías conseguir? Y luego veo fotos como éstas, y ya no necesito más respuesta:

Gracias a todas las personas que día a día confían en The Hayati Bakery para no solo hornear dulces, sino sentimientos y emociones. Crear experiencias, poder estar y ser. Gracias de corazón, también, por leerme hasta aquí y querer conocerme.


Nos vemos la semana que viene.


Un dulce abrazo,


Hayati.

Calle Jovara 1,

08370 Calella (Barcelona, España)

+34 698 56 95 06

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